Death Proof.




Si hay algo peor que un machista redomado, es un machista redomado que presume de "entender la naturaleza femenina". Al menos el primero no disimula y sabemos a que atenernos, el segundo intenta un acercamiento artificial y a todas luces falso a una postura que no es la suya. Tarantino en esta película parece acercarse peligrosamente a la segunda opción (se le veía venir en Kill Bill cuando una asesina le perdona la vida a su víctima porque esta embarazada), pero el machista que lleva dentro revienta las costuras de su disfraz y asoma el plumero a la primera de cambio. Veamos, Death Proof trata de...bueno, en realidad no trata de nada, cuenta una pequeña anécdota: un especialista de cine que (no sabemos porqué) asesina mujeres empleando su coche como arma homicida. Resulta que la mayor parte de la pelicula transcurre mientras asistimos a los diálogos mas vacios de la historia del cine, muy bien escritos y mejor interpretados pero ¿y qué? "que si vamos a la cabaña de mi padre" "que si este tio no me hace caso" "que si no te lo tires la primera vez y luego si y ya lo tienes para siempre" etc. Bonita aproximación al "mundo femenino" El caso es que todo sirve de excusa para rodar lo que son según Tarantino "las mejores escenas de persecución en coche que se hayan rodado nunca" . El tio repite lo mismo todo el rato, que si quiere ser el mejor, que si no lo es habrá fracasado, que si Bullit tiene las mejores escenas de persecución de la historia, que si el estilo australiano, que si el neoyorquino...BULLSHIT!!!! Cuando rodaron Bullit o French Connection el director pretendía contar algo, hacer una buena pelicula de acción, pero NO ser el primero de la clase o "rodar la mejor escena de persecuciones de coches" eso es algo que se deriva de lo primero. Si tu aproximación a una pelicula es "ser el mejor" y no hay una motivación creativa legítima tienes todas las papeletas para estrellarte como uno de tus bonitos coches.
En cuanto a la aproximación al universo femenino, Tarantino ha diseñado el tipo de chicas con las que querría salir y que no encuentra: femeninas, atractivas, con el cerebro medio vacío y que hablan todo el rato de coches y películas y que al final resultan ser esos como esos monstruos intoxicados de testosterona que resuelven sus conflictos por medio de la violencia y la venganza absurda. Por suerte esas chicas solo existen en la mente de Tarantino.